
El pecado es una negación del amor de Dios.
La actitud que tenemos ante el pecado es consecuencia de la actitud que tenemos frente a Dios.
Para el que ama verdaderamente a Dios, recuperar su amistad es una necesidad urgente.
Cristo responde al pecado con la cruz. Este es el signo más grande de amor que podemos recibir de Dios.
El pecado es una transgresión voluntaria de la ley Divina. Es una alteración del orden creado por Dios. En todo pecado se da una rebeldía libre del ser creado contra el Creador.
El problema principal que hay que afrontar en cuanto a la realidad del pecado es el forjarnos una correcta idea de Dios.
Según el origen del pecado, distinguimos entre el pecado original que es el cometido por nuestros primeros padres y el pecado personal o realizado libremente por nosotros.
Según la gravedad del pecado, distinguimos pecado mortal y pecado venial.
La cruz de Cristo es el signo de amor más grande que podemos recibir de Dios. Solo el que ora descubre la realidad de su pecado y la superación de todo pecado en el amor de Dios.
Para que haya pecado mortal tienen que darse tres condiciones. Materia grave, pleno conocimiento y pleno consentimiento.
El pecado venial está muy presente en nuestra vida, especialmente por nuestra debilidad y de la situación moral del mundo en que vivimos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario